Cuando le digo a alguien que algunos de mis bolsos están hechos con fibra de poda de palmera, hay dos tipos de reacción. La primera: ¿qué? La segunda: ¿en serio? Ambas me gustan. Porque significan que hay algo que explicar. Y cuando hay algo que explicar, hay una historia. La historia es esta. Las palmeras necesitan mantenimiento. Cada año, las hojas secas que rodean el tronco tienen que retirarse para mantener el árbol sano y seguro. Es un trabajo que se hace de forma rutinaria en toda la franja mediterránea española, donde las palmeras forman parte del paisaje de cualquier ciudad o pueblo con costa. Esas hojas, una vez podadas, normalmente se convierten en residuo. Se trituran, se compostan o simplemente se eliminan. Nadie les presta...