14 Jul Por qué ya no trabajo con cuero animal (y qué encontré al otro lado)
Durante años mis manos conocían el cuero antes que cualquier otra cosa.
Sabía colocar cada patrón para aprovechar cada centímetro. Reconocía la calidad y el tipo de cuero al tacto. Sabía distinguir un cuero bueno de uno mediocre, y el animal del que procedía con solo pasarle la mano por encima.
Era buena en eso. Y precisamente por eso, con el tiempo, dejé de poder hacerlo.
No fue una revelación fulminante. No hubo un momento concreto en que decidí que cambiaba de vida. Fue algo que fue creciendo despacio, como crece cualquier cosa que no puedes seguir ignorando. Cada vez que sostenía una piel en las manos pensaba en el animal que había sido. No con dramatismo — no soy de dramatismos — sino con una incomodidad real y concreta que no desaparecía.
Hubo una época en que intenté no pensar demasiado en ello. Que es lo que hacemos cuando algo nos incomoda y no sabemos qué hacer con eso. Seguir. Mirar hacia otro lado. Pensar que así funciona la industria y que una persona sola no cambia nada.
Pero la incomodidad siguió ahí. Y cada vez ocupaba más espacio.
Así que me puse a buscar.
Quería encontrar algo que pareciera cuero, que durara como el cuero, que no fuera plástico disfrazado de solución sostenible y que no le hubiera costado la vida a ningún animal. Parecía mucho pedir. Resultó que no lo era.
Viajé. Investigué. Hice preguntas incómodas a proveedores que no estaban acostumbrados a que les preguntaran de dónde venía exactamente lo que vendían.
Y lo encontré.
La piel de manzana existe. Se fabrica a partir de los residuos del procesado de manzana — las pieles, las semillas, todo lo que la industria alimentaria tira — y se convierte en una lámina técnica con propiedades muy similares al cuero convencional. Las fibras de poda de palmera también existen. Se obtienen de las hojas que se retiran en la poda anual de las palmeras, lo que de otra manera acabaría en el contenedor.
Son materiales técnicos de calidad. No son experimentos. No son alternativas de segunda categoría. Materiales que parecen lo que no son, que duran lo que tienen que durar y que no le han costado la vida a nadie.
A partir de ahí, la marca Belén Dols empezó a ser otra cosa.
No te cuento esto para que cambies lo que haces. Cada persona toma sus propias decisiones y no es mi trabajo convencer a nadie de nada. Te lo cuento porque cuando compras un bolso de Belén Dols, creo que mereces saber exactamente por qué está hecho así y qué hay detrás de cada pieza.
Lo hago por coherencia. Y porque creo que pasar por este mundo con estilo y con dignidad no tiene por qué costarle la vida a ningún animal. Aún guardo bolsos de cuero, y llevo en el corazón a las clientas que confiaron en mí desde el principio.
Si tienes curiosidad sobre los materiales, sobre cómo se trabajan o sobre cualquier otra cosa, escríbeme directamente. Respondo yo.
Un abrazo
Belén Dols
Algunas preguntas frecuentes:
¿Por qué dejaste de trabajar con cuero animal si eras buena en ello? Precisamente porque era buena. Cuando sabes demasiado bien de dónde viene algo, es más difícil ignorarlo. No fue una decisión fácil ni rápida. Fue una incomodidad que fue creciendo hasta que ya no pude hacer otra cosa.
¿Qué tiene de malo el cuero convencional? Varias cosas. La más evidente es que implica el sacrificio de animales. Pero hay más: el curtido convencional usa productos químicos que contaminan el agua y que afectan a la salud de las personas que trabajan en las curtiembres. No es solo una cuestión ética con los animales, aunque eso ya sería suficiente.
¿Los materiales veganos son tan resistentes como el cuero? Sí. La piel de manzana y la fibra de poda de palmera son materiales técnicos diseñados para durar. No se pelan. No son tela ni plástico. Tienen propiedades similares al cuero en cuanto a resistencia, flexibilidad y durabilidad. Quien los toca por primera vez suele sorprenderse.
¿Dónde puedo comprar los bolsos de Belén Dols? En la web belendols.com. Todos los bolsos son de edición limitada, así que el stock cambia. Si hay algo que te llama la atención, es mejor no esperar demasiado.
¿Puedo contactar con Belén directamente si tengo preguntas? Sí. En la página /escríbeme tienes el formulario. Respondo yo, Belén, no un equipo de atención al cliente.