Viví un año con 40 prendas. Esto es lo que aprendí

 

Muchas de nosotras tenemos el armario demasiado lleno de ropa y accesorios que no utilizamos. Ellos también (sí, también existen hombres con mucha ropa en el armario).

Las revistas de moda nos hablan del concepto de armario cápsula, muy extendido en los últimos años.

Para los que nunca han oído hablar de este concepto, y resumiendo, un armario cápsula es un armario minimalista. Contiene únicamente un pequeño repertorio de unas 40 piezas para vestirte en tu día a día durante una temporada. ¡Sí! ¡En total!

En estas 40 piezas se incluyen zapatos y complementos (aunque queda fuera la ropa interior y de deporte, y otras prendas más específicas como vestidos de fiesta o de uso puntual).

Cuando lo escuché por primera vez, me pareció un desafío, pero al mismo tiempo el concepto me pareció muy funcional.

Y lo hice de verdad.

Me quedé con unas 40 piezas en el armario de forma definitiva. 40 para el invierno y otras 40 para el verano. En mi caso, los zapatos y los complementos los dejé fuera de la cuenta. Ya me parecía excesivo.

El reto está en vestirse únicamente con ese número de prendas toda una temporada.

Si combinas bien las piezas entre sí con colores neutros, consigues un armario muy funcional y no pierdes tiempo por las mañanas pensando en qué ponerte.

Cierto. Como no tienes qué elegir, te pones lo que hay y punto…

Yo viví la experiencia durante el invierno pasado y este verano. Y ahí sigo, con mis 40.

 

Un armario minimalista tiene muchos beneficios:

  • Vestirse es rápido y no genera dudas. Hay poca ropa y conforme vas llenando el cesto de la ropa sucia, va quedando menos para elegir, por lo que se hace aún más fácil.
  • Evitas comprar por impulso y eliges piezas de mejor calidad. Te lo piensas más.
  • El armario siempre se ve limpio y ordenado. Lo abres y no te agobias. ¡Es un gustazo!
  • Al usar menos ropa, ahorras más dinero. Y lo que no compras, tampoco acaba en la basura.
  • Se acabó comprar una camisa porque te encanta, llegar a casa y descubrir que no tienes nada con qué combinarla. Esa es la ropa que más se acumula y menos uso se le da.

 

Y también tiene inconvenientes. Esto es lo que no suelen contar las revistas de moda, y que solo descubres cuando lo vives:

  • Falta de variedad. Si te gustan los estampados, la llevas clara para combinar tu armario. Es más complicado combinar tejidos estampados que lisos. Y es un poco aburrido, todos los días lo mismo.
  • Te pasas el día poniendo lavadoras. Como hay poca ropa, la lavas más porque la usas más a menudo. Y si te gusta vestir siempre bien, y no con cualquier cosa, puede que sientas la necesidad de tener la ropa limpia para tenerla a mano.
  • La ropa se deteriora más rápido, porque tienes menos y te la pones más, y no todo el mundo tiene presupuesto para invertir en prendas de alta calidad.
  • Viajar se complica. Por ejemplo, me fui de vacaciones playeras una semana y me faltó ropa.

En mi caso, todo lo que saqué del armario lo doné.

Con los bolsos ya fue otra historia. Me quedé con más de los que tocaba, y lo reconozco. Todos son de mi marca, diseñados por mí. Algunos son de piel (de la época en la que trabajaba con cuero animal), otros son de mis nuevos materiales de cuero vegano, y me daba mucha pena desprenderme de ellos. Aquí choco de frente con el minimalismo, lo sé… pero es que mis bolsos son como mis hijos.

Para mi gusto, el punto óptimo está en un intermedio: un armario combinado, funcional, que tenga de todo lo que necesito y donde pueda elegir lo que me pongo en segundos. No hace falta que sea de 40 prendas, y tampoco de 500.

Lo que importa es dejar de comprar por impulso prendas que luego no puedes combinar con nada, prendas que no te convencen mucho y se quedan colgadas durante años…

Con mis bolsos pienso igual. Por eso hago pocas piezas y en edición limitada. Prefiero un bolso que se use cada día a diez esperando en un cajón. Hablando de bolsos, uno que combina con todo y perfecto para cada día es este bolso bicolor, combinado en negro y azul marino con las asas cámel.

 

 

Y llegados a este punto, desde mi propia experiencia, he sacado unas cuantas ideas de pasar de un armario repleto de ropa a uno minimalista, y de ahí al punto intermedio en el que estoy ahora. Te las cuento en el próximo artículo: cómo reorganizar tu armario sin agobiarte.

 

Un abrazo,

Belén